Cuánto gasta de luz una impresora 3D: el cálculo real
La mayoría de los makers estima el consumo eléctrico mirando los watts de la fuente. Ese número casi siempre está mal, y por mucho. Acá está cómo se calcula de verdad y cuánto pesa realmente en el precio de una pieza.
Por qué los watts de la fuente no te sirven
Si tu impresora trae una fuente de 350 W, es tentador asumir que consume 350 W mientras imprime. No es así, y el error es enorme: la fuente está dimensionada para el pico máximo simultáneo, no para el consumo promedio.
Una impresora FDM no consume de forma constante. Tiene tres cargas principales y ninguna está encendida todo el tiempo:
- La cama caliente. Es, de lejos, la que más consume. Pero funciona por ciclos: calienta fuerte hasta llegar a temperatura y después prende y apaga para sostenerla. En régimen puede estar encendida menos de la mitad del tiempo.
- El hotend. Consume bastante menos que la cama porque calienta una masa mucho más chica, y también cicla.
- Motores, ventiladores y electrónica. Consumo bajo pero continuo.
El resultado es que el consumo promedio real de una impresora de escritorio suele quedar muy por debajo de la capacidad de la fuente. La diferencia entre estimar con el número de la fuente y medir de verdad puede ser del doble o el triple.
La fórmula
Una vez que tenés el consumo promedio en watts, el resto es aritmética:
costo = kWh × precio del kWh
El precio del kWh sale de tu factura de luz, y es el número que más varía entre un maker y otro. No uses un valor de internet: en Argentina cambia por provincia, por categoría tarifaria y por segmento de consumo. Está en tu boleta, y es el único que vale.
Un ejemplo completo
Supongamos una pieza que tarda 8 horas, con un consumo promedio medido de 90 W, y un precio de $150 por kWh (valor de ejemplo — poné el tuyo):
costo = 0,72 × 150 = $108
Ciento ocho pesos. Por ocho horas de máquina.
Y acá viene la parte incómoda
Ese número es chico. Mucho más chico de lo que la mayoría espera. Y es justamente por eso que el tema genera tanta confusión: hay makers que se obsesionan con el consumo eléctrico y al mismo tiempo no cobran su tiempo de diseño, que cuesta cien veces más.
Mirá el peso relativo en esa misma pieza de 8 horas:
| Concepto | Costo | Peso |
|---|---|---|
| Material (150 g de PLA) | $1.800 | 39 % |
| Amortización de la máquina | $1.400 | 30 % |
| Tiempo de preparación y post-proceso | $1.300 | 28 % |
| Electricidad | $108 | 2 % |
| Total | $4.608 | 100 % |
Valores de ejemplo para mostrar las proporciones. Los tuyos van a ser distintos, pero el orden de magnitud se repite.
La electricidad rara vez pasa del 2 o 3 % del costo de una pieza. No es donde se te va la plata. Pero calcularlo bien igual sirve, por dos razones: deja de ser una incógnita que te hace dudar del precio, y cuando imprimís 200 horas por mes deja de ser despreciable.
Cómo medir tu consumo de verdad
La única forma honesta es medirlo. Un medidor de consumo enchufable — de esos que van entre el tomacorriente y el equipo — cuesta poco y te resuelve el problema para siempre.
El procedimiento importa más que el aparato:
- Medí una impresión completa, no un rato. El arranque consume mucho más que el régimen: si medís los primeros diez minutos vas a sobreestimar muchísimo.
- Usá la lectura acumulada en kWh, no la instantánea en watts. La instantánea salta todo el tiempo por el ciclado de la cama y no te dice nada.
- Dividí kWh por horas y obtenés tu consumo promedio real en kW. Multiplicá por 1000 y tenés los watts que van en la fórmula.
- Repetí con una pieza distinta. Una impresión alta y finita consume distinto que una chata y ancha, porque la cama trabaja diferente.
Con dos o tres mediciones ya tenés un promedio confiable para tu máquina, tu ambiente y tus materiales habituales.
Qué hace que ese número suba o baje
- La temperatura de cama. Es la variable más pesada. Imprimir PETG o ABS a cama alta consume bastante más que PLA.
- El tamaño de la cama. Una cama grande gasta más en sostener temperatura, aunque la pieza sea chica.
- Si la impresora está encerrada. Una caja cerrada retiene calor y baja el consumo de la cama; también protege de corrientes de aire.
- La temperatura ambiente. Un taller a 8 °C en invierno patagónico no consume lo mismo que uno a 22 °C. Si imprimís todo el año, conviene medir en las dos estaciones.
No confundas el consumo de la impresora con el de la máquina apagada pero enchufada. Muchas fuentes siguen consumiendo en reposo. Si dejás todo enchufado las 24 horas, ese consumo fantasma puede terminar siendo comparable al de las impresiones — y no está en ningún cálculo.
Qué hacer con el número
Una vez que tenés tu consumo promedio medido, no lo calcules pieza por pieza a mano. Cargalo una vez y que la cuenta salga sola junto con el material, la amortización y tu tiempo, que son los que de verdad mueven el precio.
Y sobre todo: no uses el costo eléctrico como argumento de venta. A ningún cliente le importa. Lo que te tiene que importar a vos es que el precio final cubra todo, no que esté desglosado en la factura.
Calculalo con tus números → Cargá tu consumo medido, el precio de tu kWh y el resto de los costos, y obtené el precio real de la pieza.