Inicio › Blog Maker › Cobrar el diseño

Cómo cobrar el tiempo de diseño

Guía de costos · Sharvis Lab · Actualizado en 2026

Es el ítem que más se regala en los talleres maker, y el que mejor margen tiene. Acá está por qué conviene separarlo del precio de producción y cómo ponerle un número que puedas defender.

El diseño no es parte de la producción

Cortar e imprimir son procesos de máquina: tienen un costo por minuto que podés calcular con precisión y que no cambia según quién lo opere. El diseño es otra cosa. Es tu criterio, tu experiencia y tu tiempo, y no escala con horas de equipo.

Mezclarlos en un solo precio genera tres problemas concretos:

La regla es simple: dos líneas en el presupuesto, siempre. Diseño por un lado, producción por otro. Aunque el diseño te haya llevado diez minutos, aunque lo hagas de onda esta vez. Que figure con su precio, y si querés regalarlo, ponelo con descuento del 100 %. El cliente tiene que ver lo que vale.

Cómo ponerle precio

Hay dos modelos y conviene usar los dos, según el caso.

Por hora, cuando no sabés el alcance

Sirve para pedidos vagos: «quiero algo así pero no sé bien cómo». Definís una tarifa horaria, estimás un rango y avisás si te vas a pasar.

Tu tarifa horaria de diseño no sale de lo que cobra el vecino. Sale de cuánto necesitás facturar por hora trabajada para que el taller cierre, y es la misma cuenta que hace cualquier profesional independiente:

tarifa por hora = ingreso mensual objetivo ÷ horas realmente facturables al mes
Ojo con el segundo número

«Horas facturables» no son las que trabajás. De una jornada de 8 horas, una parte se va en responder mensajes, cotizar, comprar material, limpiar y mantener la máquina. Si contás 160 horas al mes cuando en realidad facturás 90, tu tarifa va a quedar casi el doble de baja de lo que necesitás.

Por proyecto, cuando el alcance está claro

Para trabajos repetidos y conocidos —vectorizar un logo, adaptar un plano, preparar un archivo para corte— conviene precio cerrado. El cliente sabe cuánto paga y vos ya sabés cuánto tardás.

Armá tu propia lista corta de estos. Con cinco o seis ítems cubrís la mayoría de los pedidos y dejás de cotizar de cero cada vez.

Las revisiones: donde se pierde el margen

Un diseño bien cotizado se vuelve pérdida en la cuarta corrección. Y la cuarta corrección llega siempre que no hayas puesto un límite.

Nunca escribas esto

«Revisiones incluidas hasta tu satisfacción». Suena generoso y es una trampa. La satisfacción del cliente no tiene un límite definido, así que estás firmando trabajo infinito por precio fijo. Es la cláusula que más plata le cuesta a los freelancers que la ponen creyendo que cierra ventas.

Lo que sí funciona: un número explícito y qué pasa después.

Qué entregás, exactamente

Esto conviene dejarlo escrito antes de empezar, porque después se discute.

EntregableQué esCuándo lo entregás
Archivo de producciónEl listo para cortar o imprimirSiempre, con el trabajo
Archivo fuente editableEl original, con capas y parámetrosSolo si se pagó por él
Vista previaImagen para aprobar antes de producirSiempre, antes de cortar

El archivo fuente es el que permite que otro taller reproduzca tu trabajo sin vos. Si lo entregás, estás vendiendo algo más que un diseño — y eso se cobra aparte. No es mezquindad: es la diferencia entre vender una pieza y vender la capacidad de hacerla.

El diseño que ya hiciste vale más que el que vas a hacer

Un archivo que ya está resuelto y probado se puede volver a producir sin costo de diseño. Ese es tu activo real: a los dos años tenés una biblioteca de piezas validadas que te permite responder rápido y barato mientras el que empieza cotiza de cero.

Guardá todo, nombrado de forma que lo encuentres. Parece obvio y casi nadie lo hace.

Poné el diseño en la cuenta → Calculá el precio del trabajo con el tiempo de diseño como línea propia, no escondido en el costo de máquina.